En 1998, un joven inversionista de Tampa llamado John Kirtley descubrió la falta de opciones educativas para los niños de bajos recursos y decidió tomar el asunto en sus propias manos. Kirtley, en colaboración con el Fondo Nacional de Becas para la Infancia, creó el Fondo de Becas para la Infancia de Tampa Bay para otorgar becas con fondos privados a niños de bajos recursos para asistir a la escuela K-8 de su elección. En tres meses, con poca publicidad, su programa recibió 12.500 solicitudes para 750 becas. Su pasión nació.
En 2001, Kirtley llevó su causa a la Legislatura de Florida. Los legisladores respondieron creando el Crédito Tributario para el Programa de Becas, también conocido como Step Up For Students, dirigido a estudiantes de bajos ingresos en los grados K-12. El programa fue creado para dar a las empresas crédito fiscal dólar por dólar por el dinero que contribuyan así como para dar a los estudiantes una beca para una escuela privada calificada o para el transporte hacia una escuela pública fuera del distrito. En el primer año, el límite de la beca se fijó en $3,500 y el límite del programa en 50 millones de dólares. El patrocinador Joe Negrón, dijo, “Esto pone a los padres a cargo".
En los últimos años, el programa se ha ampliado para satisfacer la creciente demanda. En 2006, los legisladores aprobaron una serie completa de controles financieros y educativos, incluyendo como requisito para cada estudiante del programa, tomar una prueba estándar, avalada por el Departamento de Educación. Tres organizaciones de investigación independiente - el Centro Collins para Políticas Públicas, TaxWatch Florida y la Oficina Estatal del Programa de Análisis de Políticas y Gobierno - han concluido que el programa ha ahorrado el dinero del sistema educativo público.
En 2010, la Legislatura puso el programa de becas en el camino para el crecimiento continuado y el éxito. El hecho que el proyecto se convirtiera en ley permite al límite máximo un crecimiento del 25 por ciento cuando, el 90 por ciento de ese límite haya sido alcanzado en el año anterior y, de esa manera se indexa anualmente la cuantía de cada beca dirigida a cubrir los gastos de las escuelas públicas hasta que, en última instancia, alcancen a cubrir hasta el 80 por ciento de la fórmula operacional básica por cada estudiante. Nuevas fuentes potenciales de impuestos para los créditos fiscales han sido agregadas, alcanzando un total de cinco: la renta de sociedades, las primas de seguros, los impuestos especiales de bebidas alcohólicas, impuestos directos sobre ventas y petróleo y gas por despido. Adicionalmente, la ley requiere a las escuelas participantes -con tamaño suficiente- divulgar tanto la información relacionada a los incrementos en las calificaciones de los exámenes de sus alumnos como la información financiera. El proyecto de expansión fue aprobado por una amplia mayoría bipartidista.